El Hospital del Tórax de Terrassa
La torre al pie de La Mola
⏱️ Lectura: 4 min

- 📍 DóndeTerrassa (Barcelona), hoy Parc Audiovisual de Catalunya
- 🕰️ CuándoAños 50 – 1986
- Nivel de misterio👽👽👽👽👽
A los pies de la montaña de La Mola, en Terrassa, se levanta una torre que se ve desde lejos. En los años cincuenta se construyó allí toda una ciudad sanatorial para enfermos de tuberculosis, con su propio teatro, cine, biblioteca y capilla. Franco en persona fue a inaugurarla.
Una ciudad para curar el pulmón
A unos tres kilómetros de Terrassa, en un llano a unos 400 metros de altura conocido como el Llano del Buen Aire, se levantó a mediados del siglo XX uno de los mayores sanatorios de España para enfermos de tuberculosis. Un edificio enorme, de 40 metros de alto, con forma de avión: un cuerpo central y dos alas de ocho plantas.
Lo inauguró Francisco Franco el 8 de junio de 1952. Tenía 14 plantas de habitaciones con unas 70 camas cada una, casi mil camas en total, y era como una pequeña ciudad: con su cine de 500 butacas en el sótano, salón de actos y capilla. El tratamiento duraba año y medio, así que muchos enfermos pasaban allí una temporada muy larga de su vida.
Años de espera
Eran años duros. Los pacientes llegaban de toda Cataluña y de otras partes de España, separados de sus familias, con una enfermedad que daba mucho miedo. Muchos se curaron; otros no. De esa época nació una leyenda que todavía se cuenta en toda Cataluña: que el Tórax tenía una cifra de muertes y de tragedias muy por encima de lo normal. Nunca se ha demostrado con datos, pero la fama se quedó pegada al edificio.
El abandono y los fantasmas
El hospital dejó de admitir enfermos a finales de 1986; el último paciente salió el 31 de diciembre de ese año. Una pequeña unidad siguió funcionando en el edificio hasta 1997. Después, el vacío: un gigante abandonado al que empezaron a llegar curiosos, buscadores de fantasmas y grupos de jóvenes de noche.
Con ellos llegaron las historias de siempre, pero con más fuerza que en ningún otro sitio de Cataluña: enfermos que todavía pasean por los pasillos, sombras en las ventanas, pasos y voces en salas vacías y la idea de que algunos espíritus «protegen» el recinto.
Hoy: un plató de cine
En 2004, la Generalitat y el Ayuntamiento de Terrassa acordaron darle una segunda vida, y hoy es el Parc Audiovisual de Catalunya: un enorme complejo de platós donde se ruedan películas, series y programas. Sus pasillos largos y sus habitaciones vacías, como era de esperar, son perfectos para el cine de terror. Y entre los equipos que trabajan allí de noche, de vez en cuando, alguien cuenta que no siempre sabe si lo que acaba de oír forma parte del rodaje.
🕰️ Cronología
- 1952Franco inaugura el sanatorio (8 de junio).
- 1961Tiene alrededor de mil pacientes.
- 1986Deja de admitir enfermos; el último sale el 31 de diciembre.
- 1997Cierre definitivo de la última unidad.
- 2004Se decide convertirlo en el Parc Audiovisual de Catalunya.
🤯 Datos para flipar
- Tenía casi mil camas.
- Contaba con un cine de 500 butacas para los enfermos.
- El tratamiento de la tuberculosis duraba año y medio.
- Hoy es un plató de cine y televisión.
🔬 Lo que dicen los escépticos
La historia del sanatorio es real y triste, pero la fama de tener cifras de tragedias «récord» es una afirmación que se repite mucho y que no tiene datos oficiales que la respalden. Los fenómenos se empezaron a contar cuando el edificio estaba abandonado y lleno de visitantes nocturnos. Hoy, además, está lleno de focos, cables y equipos de rodaje: hay más ruido que nunca.

EL TROLLACO OPINA: Me disfracé de fantasma para colarme en un rodaje. Me han ofrecido un papel. De figurante. De pino.
📍 Cómo visitarlo
Hoy es el Parc Audiovisual de Catalunya, en el norte de Terrassa. Es un recinto de trabajo y no se visita libremente, aunque a veces organiza jornadas de puertas abiertas: consúltalo en su web oficial. El edificio se ve bien desde fuera.
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Fuentes consultadas: Wikipedia (Hospital del Tórax), Parc Audiovisual de Catalunya. Texto e ilustración de Trollacos. Contamos la leyenda como leyenda y, al final, lo que dicen los escépticos.