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EXPEDIENTE 08/17

La Barranca: el sanatorio de Navacerrada

El edificio que ya no existe

⏱️ Lectura: 4 min

Ilustración de La Barranca: el sanatorio de Navacerrada

Para llegar había que subir. Dejar atrás el pueblo de Navacerrada, meterse en el valle de La Barranca y seguir entre pinos hasta que, de repente, aparecía: un bloque de hormigón de seis plantas en mitad del bosque, con cientos de ventanas vacías mirándote.

Un sanatorio en mitad del bosque

A principios de los años 40, la tuberculosis seguía matando a miles de personas en España. No había antibióticos eficaces y el tratamiento era casi siempre el mismo: aire puro, sol, buena comida y reposo, mucho reposo. Por eso los sanatorios se construían lejos de las ciudades, en la montaña.

En el valle de La Barranca, en Navacerrada, a los pies de la sierra de Guadarrama, se levantó uno de ellos hacia 1941: un enorme bloque de seis plantas rodeado de pinos, con galerías y ventanales para que los enfermos pasaran las horas tumbados al sol. Su nombre oficial era Sanatorio del Santo Ángel, aunque todo el mundo lo llamaba «La Barranca».

De sanatorio a psiquiátrico

Cuando la estreptomicina y otros tratamientos empezaron a curar la tuberculosis, los grandes sanatorios se quedaron vacíos. En los años 60, La Barranca cambió de uso y se convirtió en hospital psiquiátrico. Funcionó así durante décadas, hasta que en 1995 cerró definitivamente.

Y a partir de ahí, el abandono. Ventanas sin cristales, escaleras sin barandillas, pintadas en cada pared y el bosque colándose por los pasillos.

Las luces de la sexta planta

Durante casi treinta años, La Barranca fue el lugar «encantado» favorito de la sierra de Madrid. Excursionistas y curiosos hablaban de luces moviéndose por las plantas de un edificio sin electricidad, de figuras en los pasillos y de llantos en habitaciones vacías. La historia más repetida era la de una mujer asomada a una ventana con un niño en brazos, pidiendo ayuda.

Otros contaban que, al entrar de noche, se oían respiraciones fatigosas, como las de los antiguos enfermos de pulmón. Y siempre, siempre, alguien juraba haber visto una luz en la última planta.

El final

Se habló durante años de convertirlo en parador o en hotel. Nunca pasó. El edificio era peligroso: en 2020, un joven cayó por un hueco entre plantas durante una fiesta y resultó gravemente herido. Finalmente, la Comunidad de Madrid decidió derribarlo y devolver el terreno al bosque. Hoy, donde estaba el sanatorio, solo quedan pinos. Aunque hay quien sigue subiendo de noche, por si acaso.

🕰️ Cronología

🤯 Datos para flipar

  • El tratamiento de la tuberculosis era, básicamente, aire, sol y reposo.
  • Tuvo dos vidas: sanatorio y psiquiátrico.
  • Estuvo casi 30 años abandonado.
  • Hoy ya no existe: el valle vuelve a ser bosque.

🔬 Lo que dicen los escépticos

La historia del edificio es real y dura, pero las «apariciones» empezaron cuando ya estaba abandonado y se llenó de visitantes nocturnos, linternas, coches y fiestas. Las luces en las plantas eran, casi siempre, otros curiosos. Y un edificio enorme, en ruinas y en mitad del bosque, suena de mil maneras cuando sopla el viento.

EL TROLLACO OPINA: Fui a buscar el sanatorio y solo encontré pinos. O lo han derribado... o se ha mudado. Prefiero pensar lo primero.

📍 Cómo visitarlo

El edificio ya no existe. El valle de La Barranca, en Navacerrada, es un paraje natural precioso con rutas de senderismo y los embalses de Navacerrada. Ve de día, con calzado de monte, y respeta el entorno.

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Fuentes consultadas: Urbex.nl, Comunidad de Madrid, prensa regional. Texto e ilustración de Trollacos. Contamos la leyenda como leyenda y, al final, lo que dicen los escépticos.

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