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EXPEDIENTE 09/17

El sanatorio de la Marina de Los Molinos

Los marineros que nunca volvieron al mar

⏱️ Lectura: 3 min

Ilustración de El sanatorio de la Marina de Los Molinos

A más de mil metros de altura, entre pinos y robles, hay un edificio que no pega con la sierra. Largo, de cuatro plantas, con galerías corridas en todas ellas. Lo mandó construir la Marina. Y estaba pensado para hombres de mar que no volverían a pisar un barco.

Un hospital para hombres de mar

Tras la Guerra Civil, la Armada española tenía un problema: muchos de sus marinos estaban enfermos de tuberculosis. En los barcos, con los marineros hacinados y la humedad constante, la enfermedad se contagiaba con facilidad. La Marina decidió construir su propio sanatorio. Y lo hizo lejos del mar, en la sierra: en Los Molinos, a más de mil metros de altura, entre pinos y robles.

Las obras empezaron poco después de la guerra y el sanatorio abrió en la primavera de 1949, bajo la dirección del coronel médico José López García. El edificio principal tenía cuatro plantas, 55 habitaciones y 177 camas, con largas galerías donde los enfermos pasaban horas tumbados, respirando el aire limpio de Guadarrama.

De la tuberculosis al pulmón

Cuando la tuberculosis dejó de ser una condena, el sanatorio se reconvirtió en hospital de enfermedades del pulmón. Se reformó en 1991 y siguió funcionando hasta 2001, cuando el Ministerio de Defensa lo cerró. Desde entonces está abandonado.

La tos de la galería

Veinte años de abandono han convertido el edificio en un esqueleto: paredes llenas de pintadas, cristales rotos, techos caídos y pasillos larguísimos. Y con el abandono llegaron las historias. Lo curioso es que las cuentan personas que no se conocen entre sí, y se parecen mucho: puertas que se abren y se cierran solas, pasos en la planta de arriba cuando no hay nadie arriba y luces que se encienden en un edificio sin corriente.

Pero hay un relato que se repite más que ninguno. En una de las galerías donde los enfermos tomaban el aire, hay quien asegura haber oído una tos. Seca. Larga. Como las que debieron sonar allí cada noche hace setenta años.

🕰️ Cronología

🤯 Datos para flipar

  • Es un hospital de la Marina… a más de mil metros de altura.
  • Tenía 177 camas repartidas en 55 habitaciones.
  • Atendió también a militares extranjeros.
  • Lleva más de 20 años abandonado.

🔬 Lo que dicen los escépticos

Es un edificio grande, abandonado y abierto al viento: las puertas se mueven, el agua gotea y cualquier ruido rebota por los pasillos. Además, recibe visitas de curiosos casi cada fin de semana, así que los «pasos de arriba» muchas veces tienen zapatillas. Y una tos en un edificio con polvo, frío y humedad… puede ser perfectamente la tuya.

EL TROLLACO OPINA: Me llevé la cámara para pillar algo paranormal. Salieron 47 fotos de pinos y una de mi dedo. El dedo, eso sí, daba bastante miedo.

📍 Cómo visitarlo

Está cerrado y entrar está prohibido, además de ser peligroso por su estado. Se puede ver desde fuera dando un paseo por Los Molinos, un pueblo de la sierra precioso al que se llega en tren de Cercanías desde Madrid.

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Fuentes consultadas: Urbex.nl, prensa regional. Texto e ilustración de Trollacos. Contamos la leyenda como leyenda y, al final, lo que dicen los escépticos.

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